Una mujer de 63 años da a luz a una niña en Holanda

La Haya, 22 mar (EFE).- Una mujer de 63 años se ha convertido en la madre con más edad en dar a luz en Holanda, a una niña que fue concebida in vitro gracias a una donación de óvulo y esperma, informaron hoy medios locales.

Tras el parto por cesárea, que se produjo este lunes, la mujer, una jurista soltera, declaró a la televisión holandesa que el nacimiento de su hija satisfacía su “profundo deseo” de ser madre.

“Asumo todas las consecuencias”, declaró la mujer, quien expresó que “espero que mi hija y yo podamos disfrutar juntas durante mucho tiempo”.

En Holanda el límite de edad para tratamientos in vitro se sitúa en 45 años, ya que a partir de esa edad “existen muchos riesgos para la salud” de la madre y el niño, como tensión alta, diabetes y nacimientos prematuros, mantuvo el catedrático de Medicina del Centro Médico Universitario St. Radboud de Nijmegen (este del país) en la edición de hoy del diario “De Volkskrant”.

Una holandesa de 57 años había sido hasta ahora la mujer que había tenido con mayor edad a un bebé en Holanda.

En ambos casos las mujeres se sometieron a un tratamiento de fecundación en Italia, en la clínica del polémico ginecólogo italiano Severino Antinori, quien en una entrevista en la televisión pública holandesa comparó a sus colegas de este país con los “talibanes” por no permitir la inseminación de mujeres de avanzada edad.

 

 


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británicos logran que una mujer dé a luz dos días después de morir

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La medicina ha logrado que una mujer diera a luz 48 horas después de morir a causa de un tumor cerebral fulminante. El milagro ocurrió la semana pasada en el Hospital John Radcliffe, de Oxford (Inglaterra), donde el bebé, una niña de 26 semanas, permanece en una incubadora.

Jayne Soliman, ex campeona británica de patinaje artístico, se ganaba la vida como entrenadora profesional en el Club de Patinaje de Bracknell, en la ciudad de Berkshire, situada a unos 50 kilómetros de Londres. Durante un entrenamiento rutinario, la deportista notó un fuerte dolor de cabeza y se desmayó.

Rápidamente fue trasladada al Hospital John Radcliffe, pero los médicos no pudieron hacer nada. Su cerebro, afectado por un cáncer repentino, dejó de funcionar al romperse un vaso sanguíneo, una arteria, que desembocó en una hemorragia irrefrenable.

El bebé que llevaba dentro seguía vivo, pero sus 26 semanas y un kilo aproximadamente de peso hacían inviable una cesárea para salvarle la vida. Entonces, el equipo médico que atendía a la mujer pensó que no estaba todo perdido. Conectaron a Jayne a un respirador y empezaron a decidir cuál era la mejor opción.

Había una que, a pesar de su elevado riesgo, ya se había intentado con éxito en algunas ocasiones en otros países. La madre estaba en muerte cerebral, pero si conseguían desarrollar los pulmones de la pequeña con esteroides, tal vez podría sobrevivir. Dos días serían suficientes para ganar un 67% de posibilidades de supervivencia. Y lo lograron. Los pulmones de la pequeña se hincharon lo suficiente como para poder respirar.

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