Fumar durante diez años envejece la piel dos años y medio

El tabaco es uno de los factores que más contribuye al envejecimiento cutáneo, tanto es así, que fumar durante diez años seguidos acelera hasta dos años y medio el desgaste de la piel, según asegura el dermatólogo y miembro de la Academia Española de Dermatología (AEDV), Agustín Viera Ramírez.

En una entrevista a Europa Press, el especialista explica que fumar es uno de los hábitos “más nocivos” para la salud de la piel y que contribuye de forma más notable a su envejecimiento prematuro. “El tabaco, junto a otros condicionantes como la incidencia solar, la alimentación o los procesos crónicos, determinan el estado cutáneo de las personas”, subraya.

No obstante, Viera recuerda que el envejecimiento es un proceso individual que “varía mucho en función de cada persona, de sus características físicas y genéticas, así como de su rutina y modos de vida”. “La raza, el sexo, los genes y los hábitos, saludables o no, marcan el proceso cutáneo de cada persona y determinan el aspecto de su piel”, añade.

En este sentido, afirma que la raza ‘caucásica’ (la raza blanca europea) es la que se arruga “más pronto y con más intensidad”. Por contra, explica, “los hispanos, los africanos y los afroamericanos tienen una piel mucho más resistentes al paso de los años, menos tendentes al descolgamiento y la flacidez”.

“Un caso curioso es el de los asiáticos, cuya piel envejece de forma distinta al resto del mundo pues, en su caso, la edad se les manifiesta con la aparición de manchas en lugar de arrugas”, señala el experto, que cuenta que, independientemente de la raza, en todos los casos se produce una “diferenciación cutánea por sexo”.

LOS HOMBRES TIENEN UNA “PIEL MEJOR”

Así, asegura que los hombres son los más afortunados en este aspecto, porque tienen una piel más resistente a los estragos que genera la edad. Según cuenta, la masculina es más rica en colágeno, más elástica y más firme. Además, es un 24 por ciento más espesa que la femenina, con menos arrugas y un sistema piloso más desarrollado y un PH más ácido.

“Ellos tienen una piel más gruesa, con entre 3.000 y 6.000 pelos que cubren su rostro, por lo que envejecen mas tarde, aunque cuando les salen las arrugas son más profundas. Por su parte, las mujeres envejecen antes y son además más tendentes a la flacidez”, destaca.

Según detalla Viera, la piel envejece de forma “tridimensional”, siguiendo un proceso que pasa por el plano externo de la dermis (superficial), el dérmico (medio) y el subdérmico (profundo). “A cada edad el envejecimiento de la piel atraviesa un plano distinto que demanda unas soluciones adecuadas a ese momento”, dice.

“A partir de los 30 años, cuenta, comienzan a aparecer las ‘arrugas dinámicas’, que son las que se producen por la gesticulación de la cara (comisuras de la boca, patas de gallo, señales en la frente)”. Si estos primeros signos se tratan a tiempo, pueden paralizarse y evitar que se conviertan en arrugas fijas, según este especialista.

En su opinión, el ‘peeling dermatológico’ o el ‘botox’ son dos tratamientos que pueden frenar este proceso y lograr un aspecto “muy natural” que, llevándose a cabo por las manos adecuadas, “no presentan ningún peligro para la piel ni para la salud general de los pacientes”.

EL BOTOX, “UNA BUENA OPCIÓN”

En lo que respecta a las cremas antiedad, el doctor se muestra “escéptico” pues, aunque reconoce que hay ciertos componentes cuya eficacia en el tratamiento de las arrugas ha sido contrastada por múltiples estudios científicos (como el ácido retinoico, la hidroquinona o los protectores solares), advierte de que “en general no sirven para combatir el paso de la edad”.

“La sociedad ha ido evolucionando y demandando nuevas técnicas que resulten verdaderamente efectivas y en ello estamos ahora, investigando cómo podemos luchar contra los factores internos y externos que causan el envejecimiento”, concluye.

Una exposición prolongada al tabaco puede provocar daños en el corazón

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La exposición prolongada al humo de los cigarrillos puede aumentar el estrés de la hormona norepinefrina y las enzimas del corazón, lo que puede provocar malformaciones en el ventrículo izquierdo, según una investigación llevada a cabo en la Universidad de Illinois en Chicago (UIC). El estudio dirigido por la profesora Mariann Piano es el primero que intenta demostrar la relación entre el humo del tabaco y la deformación de los ventrículos.

En un estudio realizado en ratas, a las que se les expuso durante cinco semanas al humo de cigarrillos, lo que activo enzimas llamadas mitógenas, que regulan el crecimiento celular y la supervivencia del músculo cardiaco. Mariann Piano, profesora de ciencias de la salud de la UIC y principal investigador del estudio, afirmó que la activación de estas enzimas puede ser un elemento clave en la relación entre los cigarrillos y las lesiones del corazón.

“El humo del cigarrillo contiene más de 4.000 productos químicos diferentes, uno de los cuales es la nicotina”, afirmó Piano, en el artículo publicado en la ‘European Journal of Heart Failure’ (Revista Europea de la insuficiencia cardiaca) para presentar el estudio, recogido por otr/press. “Sin embargo, el efecto de la nicotina en los eventos cardiovasculares sigue siendo levantando controversias”, admitió.

TODO EL HUMO

Hasta la fecha, los pequeños ensayos químicos llevados a cabo no demostraron un incremento de riesgo cardiovascular por causa de la nicotina, incluso en pacientes enfermos, lo que sugiere la necesidad de estudiar el humo en conjunto, en lugar de la nicotina exclusivamente. En el nuevo estudio, las ratas eran sometidas al conjunto del humo de un cigarrillo. Después de cinco semanas, fueron examinadas mediante ecocardiografías, y el tejido del corazón observado por un microscopio, y por un análisis de Western blot, que sirve para detectar proteínas específicas en muestras de tejido.

Los resultados mostraron que la exposición al humo del tabaco está vinculada a cambios significativos en la forma del ventrículo izquierdo, que es la principal cámara de bombeo del corazón. Los investigadores también encontraron un aumento en los niveles de norepinefrina, una hormona liberada por cambios fisiológicos, observados a través de un análisis de orina.

Este estudio recibió el premio ‘Katharine A. Lembright 2008′ a la excelencia en la investigación cardiovascular, otorgado por la American Heart Association en la reunión anual celebrada en Nueva Orleans el pasado 9 de noviembre.